Amor en tiempos de Facebook

Mensaje a nónimo
Difícil es admitir un error. Más aún perdonarlo.
Puede que hayamos hecho cosas mal, pero en lo profundo de nuestros corazones hay una Verdad y es el Amor.
Me prometí no molestarte pues el amor no es egoísta.
Si Dios quiere y te merezco, el destino nos encontrará.
De otra forma, solo vale el recuerdo de haber sido feliz;
y habiendo vivido tan a las apuradas, unos pocos meses hayan alcanzado para Creer.


LO QUE APRENDÍ
A intentar querer más a otra persona que a uno mismo.
A escuchar más a mis amigos.
A no priorizar lo ajeno ante lo propio.
A disfrutar todo mucho más.
A no hacerme falsas esperanzas.
A ser feliz yo primero y luego intentar hacer feliz.
A pedir perdón.
A acompañar.
A dar soporte incluso cuando uno está vacío.
A sonreír en el momento menos indicado.
A dar abrazos a quien llora por ti.
A crecer primero como persona y luego compartir.
A comunicarme mejor.
A valorar mi vida.
A recordar todo lo bueno.
A extrañarte de verdad.

Sin embargo nunca aprendí a cuidar a tu frágil corazón.


Vacilaciones del espíritu
El ruido no nos deja percibir lo más profundo que es el llamado desde nuestro corazón. Siempre andamos rodeados de personas que nos llenan el ambiente sin sentido alguno, por el mero hecho de rellenar el espacio sonoro en algún lugar donde nos impidamos sentirnos solos.
Solo haciéndonos recordar de este momento cuando la oscuridad y soledad nos invaden, cuando un rayo de tormenta se hace oír y estás en tu cama, frenando un cambio... Distrayéndonos de todo evento social y contextual necesario para acercarnos a una relación primera e importante, siendo ésta real y no imaginaria, nos hallamos vacilando.
Es difícil, viendo al mar, por más que el alcohol nos lo trate de impedir, no contemplar la realidad: esa de la que uno está triste casi sin razón, conociendo lo que pasa y no queriendo admitirlo. Es solo una. Lo que sea hay que calmarlo, sin embargo no es una sed normal. Debemos trabajar mucho sobre nuestras cualidades para entender lo que realmente nos sucede.
Acontecimientos no necesariamente extraordinarios pero que marcan nuestras vidas en unos vaivenes infinitos de mezclas entre lo querido, lo deseado y lo posible. Por mucha compañía que nos intente hacer salir adelante, sabiendo que no es imposible sino difícil, seguimos en la misma: lamentándonos por esta, nuestra, vida (inconformistas).
Luces que quisieran iluminarnos pero solo están haciendo presencia en una noche que no se acaba ni siquiera amaneciendo; acá estamos, en la playa que tanto amamos intentando relajarnos y dándonos cuenta que cuesta más de lo que uno pensaba. No son la pena ni el dolor los culpables de esta situación; debemos vivir. Lo vivido es solo un recuerdo y aprendimos mucho pero nunca lo suficiente.
Quisiera explotar mis sentimientos en mi boca, pero no sería prudente. Intento canalizar, una vez más y como siempre, con palabras escritas el ardor de mi corazón. Ojalá aprendamos a escucharnos más a nosotros mismos y dejar menos que nos influyan y sequen el corazón. Amar, sufrir, querer y llorar a una persona, es algo hermoso, es un misterio grande. Como extrañar, cuando se tiene y cuando no se tiene.

0 comentarios:

Publicar un comentario