Antes que nada, recomiendo releer el título del blog. Estas son solo deducciones del aprendizaje de mi experiencia.
Luego aclaro: hay 3 temas de los cuales no hay que hablar con amigos (en este caso: gente que opina distinto, pues generan discordia): fútbol, política y religión.
Voy a comenzar citando lo que un gran autor llamado Jorge Luis Borges (quien actualmente tiene una calle en la Ciudad de Buenos Aires con su nombre, ubicada en el barrio de Palermo) llamó "superstición aritmética": "[...] la demoracia, ese curioso abuso de la estadística [...]" Esto es analizable de varios puntos de vista, pero comparto la opinión. Cito un ejemplo propio: "Dentro de un cuarto de 12 personas, eres la unica persona cuerda y los 11 restantes son locos. ¿Cómo comprobar que realmente tienes la razón y no eres loco, y los demás sí lo son?" Simplemente "la democracia" deja de funcionar. En mi opinión la democracia es una utopía, y como bien dijo Borges (o al menos es mi interpretación): la mayoría no siempre tiene razón.
El que cree en la democracia no comprende que la mayoría no tiene razón y que por ejemplo en la Argentina el sistema de voto para Presidente, no gana la elección mayoritaria en caso de que no sean solo 2 los postulados (léase: Cristina Fernandez de Kirchner fue votada por el 40%, es decir que el 60% no la quería como Presidente).
No es que sea golpista ni mucho menos, pero que vuelvan los militares o alguna otra forma de gobierno positivamente dictatorial (léase: fascismo no es malo, pero el engendro del nazismo sí lo es. Informarse sobre Mussolini antes de criticar el fascismo.) no vendría mal para reimplantar el orden y la seguridad al Estado.
Volviendo al tema originario de esta entrada, quería contarles acerca de una curiosidad que aprendí. Y en mi conclusión, nadie puede estar en contra de la religión y a su vez a favor de la política (cualquiera sea su ideología). Esto lo explicaré más adelante.
La palabra persona proviene del griego προσωπον (prospora = máscara). A su vez, esa palabra está formada de προς (pros = delante) y ωπος (opos = cara), o sea "delante de la cara". Se usó esta palabra para definir lo que hoy conocemos como persona en la época de Jesucristo, para referirse a que Jesús era Dios con máscara, es decir Dios hecho hombre. Luego se adaptó la palabra a todas las personas propiamente dicho, y más tarde en la Revolución Francesa se llamó ciudadanos a lo que eran personas. Con esto puedo concluir que ciudadanos (política) fue derivada de persona (religión).
La frase nombre de pila, por la cual sabemos como llamarnos, también tiene sus bases en la religión. Antiguamente el nombre se proponía en el Bautismo, en el cual te hundían en la pila bautismal. He ahí el porqué de nombre de pila. Entonces, el nombre (política) termina derivando del antiguo sacramento del Bautismo (religión)
Otro claro ejemplo es la palabra lección. Aunque por estos tiempos no abunde su uso, cabe destacar que fue muy usada por nuestros padres para mencionar cuando darían un discurso oral como examen. Y precisamente proviene de lection que era el leer la Palabra de Dios (lecturas de la Biblia). Una vez más algo que surge de la Iglesia.
Y aún más podemos hondar en cosas como las escuelas (quiénes se encargaban de la educación), hospitales (quiénes se encargaban de la salud de los enfermos), y que cosas como una constitución y leyes surgieron de la Biblia y el Catecismo (respectivamente). Más de uno puede dudar de la veracidad de estos dichos, pero les propongo que lo investiguen, y tengan la creencia que sea, verán que así sucedió. Hay infinitos conceptos políticos que surgen de un ámbito religioso.
La política es un derivado de la religión. La cuestión es que no se puede estar a favor de la política y en contra de la religión pues sus orígenes tuvieron lugar en ella y no creer en ella significaría no creer en la política.
Espero que se haya entendido más o menos mi idea y que la compartan o me convenzan de lo contrario.
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