Constitucion Nacional, Presidente o Presidenta?

Citado de En nuestra Constitución Nacional puede encontrarse 24 veces las palabras Juez y Justicia. Cuanto más prolija es la Mesa de Entradas, más ordenado es el Juzgado

La probabilidad de que muy pronto la primera magistratura del país sea ejercida por una mujer -dos candidatas se cuentan entre las preferidas en las encuestas- lleva a plantearse cuál será la expresión correcta para designarlas: ¿la presidente o presidenta?

Los puristas se inclinan por lo primero, el feminismo por lo segundo y la Real Academia Española (RAE) contempla ambas opciones (“presidenta: mujer que preside/ presidente/ jefa de Estado”).

Curiosamente y pese a que fue reformada en 1994, la Constitución Nacional ignora el género femenino: “El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de presidente de la Nación Argentina”, dice el artículo 87, sin aludir a la posibilidad de su desempeño por una ciudadana.

Pero la palabra “presidente” viene del latín “prae sedere” que significa “quien se sienta al frente” y se aplica a ambos sexos.
Estados Unidos fue el primer país en incorporar este término a su Constitución para designar al funcionario a cargo del Poder Ejecutivo; la Argentina lo hizo en 1853.

En 1974, cuando María Estela Martínez de Perón llegó a la presidencia, se decidió denominarla “señora presidente”, alegando que “presidenta” resultaba tan incorrecto como “estudianta”.

“Presidenta” -término amado por las feministas- recién fue admitido por la RAE en 1984, pero la forma más pura sigue siendo “la presidente”, en función de que la terminación “e” es neutra y a que el artículo le da el género, como pasa con el/la paciente.

¿Esto se aplica a ministro/ministra? Como en el pasado sólo los hombres ministraban desde los puestos públicos, proliferó “ministro” y luego se argumentó que la masculinidad del cargo obligaba a la mujer que lo ejerciera a ser “la ministro”.

Pero en “Cosas del idioma”, el lingüista Avelino Herrero Mayor sostenía hace más de 40 años -cuando la Academia aún no la había aceptado- que “según se deduce de su origen y significado la palabra ministra se adapta hoy a la forma femenina”.

“Ideológicamente, el ministro es, por su etimología, el servidor; la ministra es la servidora (...) La mujer que ministra o sirve sigue la misma tendencia expresiva (...) Siendo, pues, la encargada de administrar, ministrar o suministrar negocios públicos, es lógico que se le diga ministra”, aseguraba.

Herrero Mayor abominaba en cambio de “jueza” -tenida en aquel tiempo por expresión correcta- porque a su juicio sonaba tan despectivo como decir “ministrila”; y propugnaba su reemplazo por “la juez”, como sucede con “la fiscal” y “la litigante”.

“La letra “a” no es vocala (sino vocal) -explicaba-, ni tampoco lo es el miembro femenino de una junta consultiva. Por idéntica razón no se usa bachillera. La juez mantendrá la dignidad lexicológica que le corresponde”, aseguraba el especialista.

La RAE no tardó en darle la razón: “Ha de decirse el juez para el masculino y la juez para el femenino” porque “el vocablo juez, en lo que se refiere al género, es común de dos”, convino en 1960.

Pero la RAE se desdijo en 1992, cuando incorporó “jueza” en su primera acepción como “mujer que desempeña el cargo de juez” y para la segunda, “mujer del juez”.

Pero la RAE suele cometer imprudencias: lo hizo con “sicología”, cuando decidió anular la letra griega “psi” que le daba sentido al término y aceptó escribirlo sin “p” inicial.

Dado que “psique” es alma, el vocablo psicología significaba “tratado o ciencia del alma”; pero “sico” deriva del griego sicómoro (higo), y esto le ha dado un nuevo y jocoso menester, que es invariablemente festejado por los estudiantes de la materia.

Así, sicología ha pasado a ser la ciencia de los higos; sicosis, algo que brota en forma de higo; y sicopatía, cierta enfermedad producida por los higos. ¿Considerarán los académicos que la gente va a terapia a esperar que maduren las brevas?

La palabra chau resulta oportuna para poner fin a estas disquisiciones: según el Diccionario de Americanismos de Augusto Malanet, es “un saludo disparatado aunque afectuoso de despedida, que se utiliza en la Argentina” y que proviene del “ciao” (hola) usado por los inmigrantes italianos, de similar pronunciación.

A su vez, “ciao” habría derivado de la expresión “schiavo suo” (soy su esclavo o servidor) con la que de antiguo y muy gentilmente se saludaban los venecianos al encontrarse.

Sin embargo, hay quienes sostienen que proviene del alemán: sucede que “auf... wiedersehen”, abreviado, suena como “chau”.

5 comentarios:

Nekrocow dijo...

'Curiosamente y pese a que fue reformada en 1994, la Constitución Nacional ignora el género femenino: “El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de presidente de la Nación Argentina”, dice el artículo 87, sin aludir a la posibilidad de su desempeño por una ciudadana.'

Según tengo entendido, el género masculino se utiliza como "genérico" para hablar del varón como de la mujer, cuando se incluye a ambos.

¿Dónde está el "error"? La confusión no está en lo que se escribió sino en la interpretación.

Tom dijo...

No sé que tan feminista seas, pero obviamente mucho menos que yo. Es incorrecto sacar la conclusión de que se usa el género masculino como genérico o general. Pues, tanto el caso particular de Argentina como país, como así también el mundo, tienen mayor población femenina que masculina. En ese caso debería usarse el femenino como general. Y no es así.

Y obviamente el que esté en masculino se debe a la diferenciación masculina de la época, cuando antiguamente no se pensaba que la mujer podría desempeñar ninguno de estos cargos.

Asimismo sigo creyendo que lo correcto es Señora Presidente. Señora Juez. Señora Ministro.

De todos modos la RAE demuestra que existe Presidenta. Y se cito:
1. f. Mujer que preside.
2. f. presidente (‖ cabeza de un gobierno, consejo, tribunal, junta, sociedad, etc.).
3. f. presidente (‖ jefa del Estado).
4. f. coloq. Mujer del presidente.

Primer caso, válido pero no es lo mismo que el nombre del cargo de Presidencia de la Nación.
Cuarto caso coloquial descartado.
Segundo y tercero parece intentar decir que es correcto. Pero estamos en Argentina y nuestra lengua es bien distinta que la española (tarta no es lo mismo que torta)

Anónimo dijo...

¿Presidente o presidenta?
En español existen los participios activos como derivados verbales.

El participio activo del verbo atacar, es atacante.
El de sufrir, es sufriente.
El de cantar, es cantante.
El de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser ?
El participio activo del verbo ser, es "ente".

El que es, es el ente.

Tiene entidad.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final 'ente'.

Por lo tanto, la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independiente del género (femenino o masculino) que tenga.
Se dice capilla ardiente, no ardienta.
Se dice estudiante, no estudianta.
Se dice adolescente, no adolescenta.
Se dice paciente, no pacienta.
Se dice comerciante, no comercianta

jcastedov@hotmail.com

Anónimo dijo...

estoy perfectamente de acuerdo con todos los q dicen q la palabra correcta es presidente...esto no tiene nada q ver con el feminismo niel machismo,yo soy mujer y opino que el decir presidenta sinceramente queda feo e ignorante!!
no suena de la misma manera decir presidenta que presidente!!

saraeliana dijo...

Yo no creo que se pueda desechar una plabra porque "queda feo" o tachar de ignorantes a quienes adoptan una forma que no es la que nos gusta.

Las explicaciones que se dan se fundamentan en diferentes disciplinas, y son tan válidas unas como otras. La elección de la desinencia en género femenino o masculino termina siendo una elección personal, de acuerdo con una perspectiva teórica, ideológica, cultural, etc. que conforma más que otras.

A pesar de que la RAE no es la academia de mis preferencias,ha resuelto un tema que ya es ocioso discutir, y para ello, ha tomado los aportes de la sociolingüística: el uso convalida el término.

Buen blog.

saludos, Sara Riquelme

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