Intenté hacer mancuernas, hice 2 días y luego por razones extrapersonales, suspendí la rutina. En fin, la rutina que quería comentar viene aquí.
Salgo de la casa de mi novia, cruzo la calle y me encuentro en el quiosco, no cualquiera, su quiosco. Reviso mis bolsillos en busca de una moneda y encuentro $0,25 . Pienso. El boleto sale $0,75 desde la casa de ella hasta la mía.
- Buenas Gili -a mi suegro- ¿cómo va?
- Bien bien...
- ¿Cuánto están los Snickers?
- Uno cincuenta. ($1,50)
Le entrego mi billete de $2 y me retiro pero no sin antes saludar como corresponde. Cruzo nuevamente la calle, y me encuentro en la cuadra de la parada del colectivo (línea 152). Veo que se acerca lentamente doblando la esquina mientras como mi rico chocolate con maní y caramel. Al ver que quizás pueda no llegar, avanzo a paso rápido, a lo que el colectivo frena y suben 3 damas (mujeres de edad) que estaban esperando en la parada. Luego subo yo, como un caballero (que mentiroso!).
Avanza. Frena. Avanza. Frena, habla con un policía en la calle y le informa de 3 sujetos que eran "sospechosos" llegando a la esquina que recién habíamos dejado atrás. Dobla y avanza. Parada. Avanza.
Y aquí es dónde surgen mis ganas de escribir, en plena noche de Buenos Aires, cruzando la Avenida 9 de Julio, se ven solo las luces de las estrellas y las publicidades en lo alto de los edificios céntricos. Y allá en el fondo, el fiel y copiado Obelisco. Nunca supe monumento a qué es, pero sé que tiene algo escrito, aunque nunca lo leí. Pero-- es que queda tan agradable ahí en el fondo, frente a la oscuridad nocturna alumbrada por luces artificiales (en su mayoría)... Me genera cierta melancolía, pero no triste.
Termino mi sabrosa golosina y pienso en nada(tema de León Gieco, en alguna edición interpretado por Los Piojos y, señor difunto, Pappo, un grande) hasta llegar aquí, mi barrio, mi casa.
Mientras subo en el ascensor pienso que tengo que dedicarle un posteo a mi chica.
No es de lo más romántico, pero es algo que surgió del profundo abismo interno de mi ser.
Esta entrada está dedicada a vos, mi amor, mi angelito! Porque aunque todo parezca rutina, vos le das el toque de especialidad para que sea un día único, uno más, entre todos los únicos y espectaculares días que vivo desde aquél 8 de julio.
No hace falta decir lo que siento y pienso de y para con vos, porque ya lo sabés.
Ahora que la busco, no la encuentro, nuestra foto no está en mis computadoras. Sé que está en la tuya, así que cuando pueda la pondré para que mis televidentes la contemplen :D
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