Días negros

Se aleja, más lejos cada vez,
se pierde en el más allá,
se separa de mi...
Eso que, en alguna oportunidad, fue.
Eso que creí que nunca acabaría.
Esos, son los días feos, tristes...
Melancólicos, depresivos, interminables.
En los que la mente es perturbada,
por las simples memorias odiadas,
que no quisieran ser más recordadas.
Se duda si es el corazón o la mente,
si es el alma o el espíritu,
pero hay algo que se mueve...
No precisamente donde buscaramos,
si no a las tinieblas, a la oscuridad.
Se pierde en la oscuridad, se aleja...
Parece un calvario, o quizás lo es,
como caminar perdido en el desierto,
sin agua, solo, bajo el potente sol ardiente.
Pero no, una vez más vuelve a mi,
es la tortura infinita, irreconocible cosa,
de la cual no encuentro semejanza.
Llega algo nuevo;
Espero con el corazón abierto.
No era más que una confusión,
el día se pierde una y otra vez, en algo oscuro.
No deja de existir desgraciadamente.

Sentimiento o actitud,
que nos limita la vida y el correr de la libertad.
Lo que sea, está encarcelandome,
ni siquiera me permite aclararlo, exclamarlo, decir qué es.
Está preso dentro de mi.
Quizás no es así.
Quizás yo estoy preso dentro de eso.

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Haría un dibujo para identificarlo, pero no sé dibujar...

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